Reporte

 

El aljibe de la escuela Vicente María Velázquez, espacio subterráneo en la ciudad de Mérida, Yucatán, México. Registro y proyecto de intervención

The Cistern of Vicente Maria Velazquez School, Underground Space in the City of Merida, Yucatan, Mexico. Registration and Intervention Project

 

José Eduardo Cerón Chávez

Escuela de Arquitectura,
Universidad Modelo, Yucatán, México

e_ceron@hotmail.com

José Jorge Lara Jiménez

Escuela de Arquitectura,
Universidad Modelo, Yucatán, México

jjljarq@hotmail.com

José de la Cruz Damas

Escuela de Ingeniería,
Universidad Modelo, Yucatán, México

josia.damas@gmail.com

 

Postulado/Submited 18.09.2017

Aceptado/Accepted 26.04.2018

Publicado/Published 15.08.2018

 

 

Resumen

En este INFORME se muestra la exploración y el registro arquitectónico de un espacio subterráneo encontrado en las instalaciones de una escuela primaria, localizada en el Centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán, México. Se analizaron sus características, se hallaron diversas similitudes constructivas y funcionales con obras hidráulicas hispanoárabe medievales, y se establecieron las bases para la generación formal de un proyecto de intervención patrimonial que integre didáctica y lúdicamente estos espacios al contexto actual para la revalorización de ese patrimonio histórico y de su entorno inmediato.

 

 

Palabras clave

espacio subterráneo; aljibe; arquitectura hispanoárabe; Mérida; México

 

 

Abstract

This REPORT presents the exploration and architectural record of an underground space found within the facilities of a primary school, located in the Historical Center of the City of Mérida Yucatán, Mexico. The characteristics of this space were analyzed, finding several constructive and functional similarities with medieval Spanish-Arabic hydraulic works. The foundations were laid for the formal generation of a heritage intervention pro­ject that didactically and recreationally integrates these spaces into the current context for the revaluation of this historical heritage and its immediate surroundings.

 

 

Keywords

underground space; cistern; Spanish-Arabic architecture; Mérida; Mexico

 

 

Introducción

En el año 2011, durante la realización de un peritaje estructural a las cubiertas del inmueble donde funciona la escuela primaria estatal Vicente María Velázquez, en el Centro Histórico de la ciudad de Mérida, Yucatán, se supo, por comentarios de su personal de intendencia, de la existencia de un supuesto “túnel” bajo el plantel, al cual se accedía a través de un registro ubicado en el patio interior del inmueble. Después de realizar las gestiones correspondientes ante las autoridades educativas estatales (Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán [SEGEY]) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México, fue posible hacer una prospección y un registro de estos sitios subterráneos, mediante los cuales se encontró no un túnel, sino unos espacios cuyas características arquitectónicas par­ticulares son distintas de otros conocidos en la ciudad, por lo que el objeto de este trabajo es establecer las bases documentales y de registro físico para el desarrollo de un proyecto de intervención que permita su integración al contexto actual de su ubicación, que, reiteramos, es una escuela de enseñanza primaria.

 

 

Antecedentes históricos

La escuela primaria estatal Vicente María Velázquez se localiza en el predio número 550 de la Calle 64, entre —o por, como se acostumbra decir— las calles 71 y 73, en el Centro Histórico de la ciudad de Mérida, y al sur del parque de San Juan.

Dicho predio puede identificarse en el plano topográfico elaborado entre 1864 y 1865 por órdenes del excelentísimo comisario imperial de la península de Yucatán José Salazar Ilárregui, en el que se observa que la geometría del terreno es la misma que en la actualidad, pero el área construida corresponde únicamente a la primera crujía, más una sección adicional, cuya planta tiene la forma de una letra L (Ayuntamiento de Mérida 2017).

Esta geometría puede relacionarse con la tipología arquitectónica correspondiente con la “vivienda popular accesoria”, es decir, donde habitaban probablemente mestizos dedicados a la artesanía y pequeños comerciantes (Pacheco 1997). Es importante señalar que el contexto circundante era particularmente interesante: la Calle 64 formaba parte de lo que se conoció como “Camino Real a Campeche”, es decir, era la salida hacia esa ciudad y, a la vez, punto de llegada del Camino Real, con un importante movimiento económico y de personas. Ahí se conjuntaban talleres de herreros y carpinteros, arrias, mercaderes, viajeros, etc. (Burgos et al. 2010). Incluso se ha documentado la existencia de una garita de la época colonial, localizada a unos cuantos metros al sur del inmueble donde se encuentra el subterráneo, en el predio número 560 de la misma calle, lo cual confirma la importancia de la zona (Victoria 2012).

El uso del predio antes del año 1904 es incierto. De acuerdo con su intervención durante la celebración del centésimo aniversario de la escuela, el cronista de la ciudad, Jorge Álvarez Rendón (Álvarez 2005), señaló que en el inmueble funcionó entre los años 1904 y 1915 un colegio para niñas, administrado por monjas pertenecientes a una congregación no especificada, lo cual coincide con la información que posee el Departamento Jurídico de la SEGEY; indicó, además, que el nombre de la escuela era Leandro León Ayala. Durante esta época, se fundaron en los barrios meridanos de Santa Ana, San Cristóbal, Santiago y Mejorada varias escuelas para niñas con el mismo nombre, las cuales eran administradas por religiosas pertenecientes a la congregación Jesús María (Colegio Mérida 2017) que, sin embargo, no tiene registro de que haya contado con una escuela en el barrio de San Juan. Todos esos planteles se inauguraron entre 1903 y 1904, y dejaron de funcionar como tales en 1915 (González 2017). La búsqueda de información sobre el citado predio abarcó el Registro Público de la Propiedad, el Archivo General del Estado, el Registro Catastral del Ayuntamiento de Mérida y el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán, sin encontrarse hasta la fecha datos directamente relacionados con el predio, salvo aquellos que indican que pertenecía a una fundación de beneficencia privada, también denominada Leandro León Ayala (Insejupy 2017). En 1915, al llegar a la gubernatura del estado el general Salvador Alvarado, todas las escuelas de orientación religiosa se cerraron, se confiscaron los bienes de la fundación y se expulsó del país a las religiosas de origen extranjero (González 2017). Después de esta expropiación, en 1916, el establecimiento se convirtió en una escuela de artes y oficios que hacia 1926 recibía el nombre de Escuela No. 20 Francisco I. Madero. En 1930 cambió nuevamente de nombre: Escuela No. 17 Vicente María Velázquez, que es el que conserva hasta la fecha (Gamboa 2017).

 

 

Intervenciones conocidas en el inmueble

En la entrada a la escuela existe una placa donde se consigna una remodelación realizada en el año de 1972, apadrinada por el arquitecto Miguel Á. Cervera Mangas. Durante el paso del huracán Isidoro por la península de Yucatán, en el año 2002, el inmueble sufrió la pérdida de algunos de sus techos, específicamente, los de la parte del pasillo central y la zona frente al escenario. En ese entonces, el Instituto para la Construcción, Equipamiento, Mantenimiento y Rehabilitación de Escuelas del Estado de Yucatán (Icemarey) desarrolló un proyecto de reconstrucción de las cubiertas mencionadas, y como parte de ésta se canalizaron tres bajantes de aguas pluviales hacia un lugar identificado en los planos únicamente como “cisterna existente”, esto es, el espacio subterráneo objeto del presente estudio. Por esta razón, se puede afirmar que dicho espacio recibe descargas de aguas pluviales de manera regular desde hace, por lo menos, 16 años. Sin embargo, las características espaciales y constructivas de estos espacios, que se analizarán más adelante, dan indicios de su probable uso original (Icemarey 2004).

 

 

Descripción del subterráneo

El acceso al espacio subterráneo estudiado se hace a través de un registro de sección cuadrada de 70 × 70 cm (a). Al descender, en el costado oeste se abre una primera cámara de 2.40 × 1.60 × 1.84 m de alto (b), que en su cara sur, en la unión de la pared con el techo, presenta una abertura rectangular de 0.30 × 0.20 m, en la cual desemboca un pequeño conducto, cuyo techo está formado por placas o lajas de piedra (c). Ese techo está colapsado a 0.50 m de su inicio aproximadamente.

El pozo vertical desciende alrededor de 1.40 m más, hasta llegar a un piso a una profundidad de 3.60 m respecto del nivel de piso terminado de la explanada (d). A esta profundidad se abre, hacia el costado este, un pasillo de 0.87 m de ancho, el cual se desarrolla a lo largo de 3.50 m (e), hasta llegar a una segunda cámara, más amplia que la primera, de 3.27 × 4.48 m en planta (f). Ésta se encuentra cubierta por una bóveda de cañón corrido con alturas de 2.97 m en su punto más alto y 1.87 m en sus extremos. Esta cámara no es perpendicular al pasillo que conduce a ella, sino existe una ligera desviación, de 99º aproximadamente. El pasillo que comunica ambas cámaras inicia y termina con arcos de geometría circular (g). En el interior de la segunda cámara se observan los extremos de tres conductos que llegan a ésta; dos de los cuales corresponden con los extremos de los drenajes pluviales canalizados hacia el subterráneo en 2002, que se encuentran en las esquinas noroeste y sureste de la cámara. El tercero, de manera similar a la cámara menor, se localiza en el costado sur, en la unión del muro con la cubierta. Se alcanza a ver lo que parece ser el final de un conducto hecho de barro. Todas las superficies observables en el interior de este espacio subterráneo son lisas en extremo y presentan un recubrimiento similar al conocido como chukum, realizado a base de cal y del extracto del árbol del mismo nombre (Havardia albicans), endémico de Yucatán. Por otra parte, no existen aristas agudas, de manera que todas las intersecciones de los diferentes planos presentan un acabado boleado intencional. En cuanto a los pisos, se desconoce con certeza su estado de conservación, ya que están cubiertos por una capa de por lo menos 0.25 m de sedimentos, en el cual se observan desechos de origen reciente, de manera principal, empaques de golosinas, tapas de refrescos y otros, tal vez arrastrados por el agua pluvial que ingresa en el espacio periódicamente. Sin embargo, se puede apreciar que existe un punto, aproximadamente al centro del túnel, que conecta las dos cámaras, donde la acumulación de sedimentos es más profusa.

 

Registro de los espacios subterráneos

Durante la exploración de esos espacios, efectuada con la autorización tanto del INAH como de la SEGEY, según se ha dicho, se consideró importante realizar un registro lo más detallado y preciso posible mediante el uso de la tecnología láser, como lo lleva a cabo el INAH a través de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos (CNMH) desde el año 2009, lo que permite, con exactitud y precisión milimétricas, la construcción visual de las estructuras patrimoniales (Mora 2011). Así, se efectuó un registro fotográfico y un escaneo tridimensional usando un equipo láser.

 

Metodología de registro

Lo que se mide con el empleo de esta tecnología es la distancia del objeto hasta el sensor del equipo escáner. Ésta puede determinarse de dos formas: midiendo directamente el tiempo que transcurre entre la emisión del láser y el tiempo que tarda en regresar desde la superficie (tiempo de vuelo) o mediante “diferencia de fase”, donde lo que se mide es, valga la redundancia, la diferencia de fase entre la onda emitida y la onda reflejada.

Para este proyecto se utilizó un equipo modelo HDS6200, de la marca Leica®, el cual trabaja con la diferencia de fase. La velocidad de captura de puntos es de 1 016 727 puntos/segundo, con una desviación estándar de 2 mm, un rango de 79 m y un campo de visión de 360° × 310°. Los datos capturados se usan más tarde para realizar reconstrucciones digitales para diversos análisis. La geometría determina la cantidad de escaneos que deben realizarse; para este caso se utilizaron únicamente cuatro puntos de escaneo, cuya ubicación en la Figura 5, que presenta la imagen integrada, se señala con precisión.

 

 

Análisis arquitectónico

Del análisis de estos registros se concluyó que existen elementos arquitectónicos notoriamente similares a los de los aljibes hispanoárabes medievales existentes en diversas regiones del sureste de España. Un aljibe (vocablo que procede del árabe al-yubb) se define como un recipiente excavado, total o parcialmente, donde se almacenan las aguas, el cual generalmente aparece cubierto por una bóveda (Pavón 1990). De hecho, es posible identificar cada uno de los elementos que componen este complejo hidráulico, formado por una boquera, agüera o acequia de alimentación; un decantador, que funciona a manera de filtro; un brocal de acceso, y el vaso del aljibe (Box 1995). Margarita Box identifica tres tipologías predominantes: los aljibes de jarra o botella, los de pozo o xeringa y los de cisterna o bassa (Box 1995: 100). Estos últimos presentan vasos en forma de paralelepípedo rectangular o cuadrado. Son los que tienen mayor complejidad técnica, pues el cubrimiento del vaso se realiza con obra de fábrica, lo que requiere mayores conocimientos constructivos; los muros del vaso se apoyan contra el terreno excavado transmitiendo directamente a éste los empujes del agua y de la cubierta. Los aljibes abovedados son los más frecuentes y los que ostentan más bella manufactura. Se trata siempre de bóvedas de medio cañón. Además, el fondo de los aljibes de cisterna es plano, aunque son habituales un cierto declive hacia el brocal o bien un pequeño escalón en este sector, para aprovechar al máximo el agua almacenada (Box 1995). En las Figuras 6, 7, 8 y 9 se muestran las similitudes entre los elementos observados en el subterráneo y los aljibes intervenidos en diversas localidades españolas.

Otro aspecto interesante es el recubrimiento de las superficies interiores. Además de la ya mencionada ausencia intencional de aristas, el recubrimiento similar al chukum tiene propiedades impermeables, hecho por el cual se emplea actualmente como alternativa para los acabados interiores de piscinas. Los aljibes hispanoárabes empleaban un revestimiento hidráulico denominado, debido a su color rojo procedente del óxido de hierro, almagre, y tenían una textura más o menos arcillosa (Gutiérrez 2009). Es de destacarse esta posible adaptación de materiales y técnicas locales en sustitución de aquellos empleados originalmente en España para cumplir la misma función.

La ubicación del subterráneo también brinda aspectos interesantes. Se encuentra al centro de un patio interior, el cual ha cumplido esta función por lo menos desde 1865. Esto coincide con la tradición romano-árabe de situar al aljibe debajo del patio central al que le llega el agua de los tejados perimetrales, a modo de la combinación clásica de captación romana impluvium y compluvium (Gutiérrez 2009). Durante los siglos XVIII y XIX, existía ya el interés de la población meridana por tener ciertas instalaciones más adecuadas para satisfacer las necesidades primordiales para la subsistencia, como lo fue el almacenamiento del agua de lluvia, que se recolectaba por medio de los albañales provenientes de las azoteas hacia los depósitos o aljibes. Éstos, por lo general, se ubicaban en el patio central de la casona, con el fin de que no los contaminaran las letrinas (Burgos et al. 2006). Rafael Burgos hace referencia a la existencia de una nota periodística, publicada en 1881, donde el arquitecto civil Lorenzo Espínola Montero ofrece sus servicios para la construcción de “toda fábrica hidráulica, como puentes, aljibes, cisternas, atarjeas, depósitos subterráneos para toda clase de licores, etc.” (Burgos et al. 2006: 37). Esta información supone la existencia de construcciones subterráneas en algunas de las casonas coloniales del centro de la ciudad de Mérida (Burgos et al. 2006).

 

 

Proyecto de intervención

 

Consideraciones preliminares

En 1982, mediante decreto federal, el Centro Histórico de la ciudad de Mérida recibió la denominación como zona de monumentos históricos, determinando para su catalogación y protección dos perímetros; el primero, denominado “A”, conformado a partir de la plaza central y aun hasta el crecimiento de la ciudad en la segunda mitad de siglo XIX; el segundo, “B”, es el conformado por el crecimiento de la ciudad aun hasta principios del siglo XX. Este decreto y las normativas federal y municipal correspondientes regulan y condicionan las intervenciones en las edificaciones del Centro Histórico (Diario Oficial de la Federación 1972 y 1982; Gaceta Municipal del Ayuntamiento de Mérida 2008).

El inmueble en el cual se encuentra la construcción subterránea forma parte del primer perímetro (“A”), dentro de la denominada traza colonial, y se tiene registro de que existe desde hace poco más de 100 años. Si bien el inmueble no está catalogado como monumento histórico, dentro de sus características arquitectónicas y constructivas (varias veces intervenidas) aún se observan elementos y materiales de la historicidad señalada, por lo que se estima que la propuesta de intervención, paralelamente al apego a la normativa correspondiente, debe ser formalmente lo menos invasiva al uso cotidiano y la lectura de la edificación, partiendo de las siguientes consideraciones: se trata de una construcción histórica al interior de un inmueble de uso público, ubicado dentro de una zona de conservación patrimonial, además de que, por su uso de más de 100 años destinada a la educación, la edificación resulta significativa para los habitantes del lugar.

 

Situación actual de la construcción subterránea

Desde el inicio de este trabajo de investigación (2011), y a partir de la búsqueda de información, se detectó que había desconocimiento de la existencia de esta construcción por parte de las diferentes instituciones del gobierno municipal. Esta falta de conocimiento, identificación e información de su historicidad y singularidad propició que en una de las intervenciones realizadas al inmueble (por lo menos desde 2002), se le agregaran dos nuevos conductos pluviales sin los filtros que impidieran el paso de elementos de desecho (envolturas de alimentos y golosinas o tapas de refrescos). Además, esta captación de agua de lluvia que arrastra partículas de tierra y polvo, aunada a la falta de limpieza y mantenimiento, ha ocasionado que los pisos de la cámara de mayor tamaño y del pasillo de acceso se encuentren totalmente cubiertos por capas de lodos de espesor variable, sedimentos y desechos plásticos.

El acceso a la construcción subterránea es difícil: se hace a través de una abertura de 0.70 × 0.70 m, sellada con una tapa de registro de concreto armado, y no hay escalera para su descenso.

 

Justificación de la propuesta de intervención

Según datos de la SEGEY (2018), en la zona donde se encuentra el inmueble (sur del centro histórico) existen actualmente siete escuela públicas: una preescolar, cuatro primarias, una secundaria y un bachillerato, donde el inmueble de este caso de estudio es el más antiguo tanto en su edificación original como en el uso educativo. Ante el contexto hasta ahora expuesto, surge un doble interés: por elaborar una propuesta de intervención para el rescate, aprovechamiento y puesta en valor de la construcción subterránea y, mediante un proyecto de difusión y nuevo uso, por darlo a conocer a su comunidad, valorando su rescate y rehabilitación para un uso lúdico-educativo que contribuya al proceso formativo de sus estudiantes y a la apropiación de ese patrimonio.

Por otro lado, ante la exposición de los hallazgos realizados a la directora de la escuela Vicente María Velázquez, ésta expresó su inclinación por la realización de este proyecto y refrendó su pertinencia.

Nuestra vocación como institución educativa superior es contribuir, por medio de este trabajo, a la revaloración y conservación de este tipo de construcciones, y al estudio del patrimonio edificado y cultural de nuestra ciudad.

 

 

Descripción de la propuesta de intervención

Se afirma que la propuesta de rescate y rehabilitación debe estar encaminada a fortalecer el proceso formativo de los estudiantes de la escuela. Para ello se propone que la construcción subterránea se utilice como una aula audiovisual en la cual, a través de proyecciones, imágenes, audios y narrativas orales, los estudiantes entren en contacto con la historia, el patrimonio y la cultura local dentro de un espacio perteneciente al propio patrimonio histórico cultural y en el ambiente singular que se puede percibir dentro de una construcción subterránea. Por las dimensiones de la cámara principal (14.65 m2, y 3.27 × 4.48 m en planta), así como por la escasa iluminación natural, se propone su uso como audiovisual para un máximo de 15 personas. Se considera que por medio de los recursos didácticos señalados se explicaría el origen de este tipo de construcciones, su llegada, uso e importancia en la localidad, y lo que significa el patrimonio y la cultura en la actualidad.

La propuesta prevé la conservación al máximo de la conformación espa­cial actual de la construcción subterránea sin alterar su morfología y proponiendo el uso de sistemas de instalaciones y seguridad no invasivos (canalizaciones sobrepuestas para iluminación, audio y video, y ventilación); también se propone el uso de taburetes modulares ligeros (de plástico o madera), los cuales los alumnos pueden desplazar con facilidad, además de que permitan un acomodo y un uso variables.

 

Objeto general de la propuesta

El objeto general de la propuesta consiste en realizar un proyecto para el rescate y la rehabilitación de la construcción subterránea a partir de determinar, gracias al trabajo de investigación, que se trata de una construcción histórica y singular en la zona cuya conservación, al ser parte de su patrimonio edificado y cultural, permitirá explicar a los estudiantes parte de las necesidades y costumbres en el periodo colonial y decimonónico de los habitantes de Mérida. Para ello se propone su rehabilitación orientada a un uso lúdico-educativo, esto es, que, como se ha dicho, por medio de juegos y narrativas con recursos electrónicos o tradicionales los alumnos reciban información de la historia, cultura y patrimonio de la localidad y la región, buscando contribuir a fortalecer la información recibida en sus aulas. Puesto que no se trata de una construcción aislada, sino que es parte de un inmueble histórico en uso, se determina una propuesta de intervención puntual para la construcción subterránea, evitando afectar las construcciones superficiales adyacentes tanto en su estructura como en su uso.

 

Propósitos específicos

Como propósitos específicos se tiene programado desarrollar el proyecto en tres niveles; el primero es para la difusión y puesta en valor; el segundo, para la propuesta de integración de la construcción subterránea al conjunto, y el tercero, para la propuesta de rescate y rehabilitación de la construcción subterránea.

Propuesta de puesta en valor:

Propuesta de integración de la construcción subterránea al conjunto:

Propuesta de rescate y rehabilitación de la construcción subterránea:

 

 

Estrategias del enfoque de intervención

La elaboración de la propuesta se plantea desde un enfoque sustentable de intervención, que tome en cuenta estrategias que integren el capital arquitectónico existente con una inversión económica e impacto ambiental mínimos. Esto es, se busca aprovechar al máximo los elementos arquitectónicos existentes, impactándolos al mínimo posible, y se proponen materiales nuevos que en un momento dado puedan removerse y reutilizarse: metales (acceso y escalera) y plásticos (taburetes y canalizaciones). Al tratarse de una propuesta de intervención en un inmueble histórico dentro de la Zona de Monumentos Históricos de Mérida, los planteamientos de intervención son totalmente con apego al capítulo III (Intervenciones en Edificios de Alto Valor Arquitectónico no Catalogados como Monumento Histórico) del Reglamento para la Preservación de las Zonas de Patrimonio Cultural del Municipio de Mérida (Gaceta Municipal del Ayuntamiento de Mérida 2008), y se conforman por los siguientes aspectos:

Propuestas para el capital arquitectónico:

Propuestas para el capital económico

 

 

Conclusiones

En Mérida se han encontrado diversas construcciones subterráneas; sin embargo, los trabajos de investigación aún son escasos tanto en el ámbito gubernamental como en el académico: la falta de registros e información al respecto han propiciado que se generen especulaciones e hipótesis sobre el origen y los usos de esos espacios. Ante la falta de interés o de recursos por parte del gobierno para su estudio, es compromiso de las instituciones educativas contribuir a su investigación, conservación y difusión. Es de suma importancia que estos trabajos vayan acompañados de una propuesta de intervención y rehabilitación que no sólo tome en cuenta la preservación de ese patrimonio, sino también contribuya, por el uso mismo propuesto, a su puesta en valor. En Mérida hay inmuebles y zonas sobre los cuales se han desarrollado trabajos importantes en cantidad y calidad; en contraparte, hay otros en los cuales han sido escasos o prácticamente inexistentes, como es el caso de este tipo de construcciones subterráneas, las cuales, pese a tener una fuerte carga histórica y cultural, ante la falta de su estudio y proyectos de intervención han estado fuera de las inversiones gubernamentales. El ser humano es también lo que crea, y en ese sentido, es referente nuestro. Haciendo que estos edificios formen parte de nuestra vida cotidiana, nos brindarán la posibilidad de disfrutarlos de manera más integral (Méndez y Torres 2015).

Nuestro interés en el desarrollo de este trabajo como institución de enseñanza superior y de la disciplina de la arquitectura es aportar a la difusión y revaloración de ese patrimonio; sin embargo, lo hasta ahora realizado sólo representa una primera parte, quedando aún pendiente los trabajos específicos de intervención. Para su mejor comprensión es necesario el trabajo integral multidisciplinar, una acción inmediata que se ha de realizar es la prospección de los sedimentos existentes en el piso de la construcción, y trabajos en conjunto con arqueólogos y autoridades competentes, lo cual formará parte de la segunda etapa de este proyecto.

Se espera, por medio de esta primera parte del trabajo, despertar el interés de las autoridades del gobierno, asociaciones civiles y población en general para que, a través de sus posibilidades y alcances, contribuyan al rescate y la revaloración de este patrimonio que nos identifica y fortalece los lazos con nuestro pasado y la sociedad.

 

 

Agradecimientos

Los autores desean expresar su profundo agradecimiento al ingeniero Carlos Sauri Dutch (Universidad Modelo), Mérida, Yucatán, México; a la maestra de educación superior Genny María Brito Castillo (Escuela de Arquitectura, Universidad Modelo); al antropólogo Eduardo López Calzada (Instituto Nacional de Antropología e Historia [INAH]), México; al profesor Delio José Peniche Novelo (Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán [SEGEY]), México.

 

 

Referencias

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Síntesis curricular del/los autores

José Eduardo Cerón Chávez

Escuela de Arquitectura,
Universidad Modelo, Yucatán, México

e_ceron@hotmail.com

Doctor en ciencias de la educación (Universidad Anáhuac Mayab), miembro de la Academia de Investigación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Modelo, docente de la maestría en educación en la UNID Mérida I. así como de nivel licenciatura y maestría en la Universidad Modelo. Coautor de diversos artículos y ponencias. Los dos más recientes son: “Diseño e implementación de una estrategia didáctica para la enseñanza de las estructuras en los talleres de diseño”, publicado en las memorias de la reunión ASINEA 93 (2015), y “Diseño, implementación y evaluación de estrategias didácticas para el taller de modelos estructurales”, publicado en las memorias de la reunión ASINEA 94 (2016).

José Jorge Lara Jiménez

Escuela de Arquitectura,
Universidad Modelo, Yucatán, México

jjljarq@hotmail.com

Arquitecto (Universidad Nacional Autónoma de México [UNAM, México]), maestro en intervención sustentable del patrimonio edificado por la Universidad Modelo, y doctorante en ciencias del hábitat por la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). Profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Modelo y de la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad Marista. Miembro fundador de la Asociación Yucateca de Especialistas en Restauración y Conservación del Patrimonio Edificado. Miembro de la Academia de Investigación de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Modelo. Su artículo más reciente es “El Centro Histórico de Mérida, la des-valorización de su patrimonio arquitectónico y antagonismos en su transformación”, publicado en Memorias del Primer Seminario de Investigación en Ciencias del Hábitat (2017).

José de la Cruz Damas

Escuela de Ingeniería,
Universidad Modelo, Yucatán, México

josia.damas@gmail.com

Ingeniero físico (Universidad Autónoma de Yucatán [UADY, México]), maestro en física aplicada por el Cinvestav, Unidad Mé- rida, y doctorante en sistemas complejos por la Universidad de Navarra, España. Coordinador de la carrera de energía y petróleo. Profesor de licenciatura en la Escuela de Ingeniería de la Universidad Modelo. Actualmente se desempeña también como gerente comercial de la empresa IKTANSOFT Servicios Integrados, en el desarrollo de estrategias de vinculación científica con universidades y centros de investigación. Ha realizado proyectos a escala nacional e internacional en países como México, Estados Unidos y Perú.